Demonios del Norte. Las expediciones vikingas
 

GUERREROS DE LEYENDA




La guerra era parte esencial del mundo vikingo, pero no eran los guerreros enloquecidos y salvajes que presenta el cine. Eran valerosos, pero sensatos y astutos, y sabían combatir de forma organizada y eficaz, por lo que se convirtieron para sus rivales. en temibles enemigos.

Espada vikinga con puño grabado e incrustaciones de oro. Es la única completa con estas características. Se encontró durante las excavaciones arqueológicas de la necrópolis de Langeid, en Setesdalen, Noruega, el año 2011. Está datada a finales del siglo X.
Los vikingos eran hombres que valoraban enormemente su libertad individual, y el igualitarismo era un elemento esencial de su cultura, lo que no impedía que en sus formas de combate destacasen por una magnífica disciplina y la organización de una estructura sólida con la que enfrentarse a ejércitos que estaban, a menudo, tan bien armados como ellos.
 

HOMBRES DEL NORTE




SI partimos de que el término drakar lo inventó en el año 1843, en plena marea romántica, el francés Auguste Jal, o que los cascos vikingos jamás llevaron cuernos, puede sorprendernos lo poco que sabemos de las características culturales, religiosas y militares de una civilización rodeada de tremendas inexactitudes debido al furor nacionalista germano y escandinavo de los siglos XIX y XX, y a las licencias históricas que se toma sin ninguna vergüenza la industria del espectáculo.

Reconstrucción del tapiz encontrado en Osberg, Noruega. Hallado en un enterramiento de 2 mujeres datado en el año 834. Los efectos encontrados en la tumba —viejas herramientas para la producción de objetos artesanales tradicionales, tejidos de seda, tapices y bordados—, incluido un conocido barco ceremonial que veremos más adelante, indican que ambas tenían alto estatus social.


Los vikingos tampoco eran un grupo ligado por lazos de ascendencia, patriotismo o especiales sentimientos de hermandad. La mayoría provenían de las áreas que actualmente ocupan Dinamarca, Noruega y Suecia, pero también los había eslavos, fineses, estonios e incluso samis —lapones—.

El único perfil común que los hacía diferentes de los pueblos a los que se enfrentaban era que venían de un país desconocido, no estaban «civilizados» tal y como cada una de las distintas sociedades entendía por entonces ese término y, lo más importante, que no eran cristianos.

Los vikingos, conocidos en la España cristiana como normandos —con diversas variantes— y en la musulmana como —madjus— asolaron con intensidad algunas zonas durante más de 200 años.

A pesar de ello, en las islas Británicas dejaron una huella honda y perdurable. En Francia, el rey, descendiente del mismísimo Carlomagno, tuvo que cederles tierras. En Italia fundaron el reino normando de Sicilia.

En España influyeron con sus incursiones en el Califato de Córdoba y en el imperio bizantino organizaron las bases de la actual Rusia.

No cabe duda de que algo debe a su influencia el patrimonio cultural de esa casa común que hoy llamamos Civilización Occidental.

Es frecuente de todas formas referirse a todos los pueblos escandinavos de esa época bajo el término genérico «vikingo». La realidad es que la raíz etimológica de esta palabra, aunque no muy clara, hace referencia a los «gue- rreros del mar» o los «venidos del mar» —vikingr en antiguo nórdico— y, el sustantivo femenino viking,significa literalmente «expedición marítima». Así pues, al hablar de vikingos deberíamos referirnos únicamente a la parte de población que se embarcaba en empresas de saqueo, piratería, comercio o conquista. Referirse al conjunto de pueblos escandinavos de este período como vikingos, en general, es tan incorrecto como llamar a todos los españoles que fueron a América, conquistadores; o a cualquier habitante del lejano Cipango, samurái.

Al contrario también de algunas ideas populares, los vikingos tampoco eran un grupo ligado por lazos de ascendencia o patriotismo común, ni tenían ningún sentimiento especial de hermandad. La mayoría, o al menos los más conocidos, provenían de esas áreas que hemos citado que actualmente ocupan Dinamarca, Noruega y Suecia, pero también hay menciones en las crónicas de eslavos de diverso origen, fineses, estonios e incluso samis —lapones—. El único perfil común que los hacía diferentes de los pueblos europeos a los que se enfrentaban era que venían de un país desconocido, que no eran «civilizados» tal y como cada una de las distintas sociedades entendía por entonces ese término y, lo más importante, que no eran cristianos.


 
PRECIO 
26,00 €
Envío incluido para toda España

.Portada             .Publicaciones            .Boletines            .Guardias Viejas            .Cuadernos de Viaje            .Ristre Napoleónico


LIBRO
DEDICADO

Para comprarlo puede:


—  Enviar un SMS con la palabra VIKINGOS al +34 638 853 830

Enviar un e-Mail con la palabra VIKINGOS en el Asunto a: comprar@carloscanales.net