El espejo Mágico
Mac Museo
Facebookhttps://www.facebook.com/carlos.canalestorres
E-mailmailto:ccanalestorres@me.com?subject=
 

Ir a mi «Mac Museo»

MIS «OTROS» MAC




Es verdad que la mayor parte de mi «Mac Museo» procede de los que iba guardando al comprar nuevos equipos, pero algunos son donaciones.




Mi Apple II es un regalo. Lo recibí de un amigo ingeniero industrial, con quien trabajé en un proyecto, y que se enteró de mi colección, ofreciéndome para la misma esta joya, sin duda la más valiosa, pues tengo desde los embalajes originales a los manuales e incluso una impresora.




Mi primer Mac, o sea el primero comprado por mí, si bien no el más antiguo de mi colección, es un Macintosh SE/30, alias «Carlitos Mac», que sirvió fielmente desde su compra en septiembre de 1989, hasta que compré un Macinstosh LCIII en 1993.



Finalmente en mi colección me he quedado con 2 iMac, uno de la primera versión, un 233, en «Bondi-Blue», del verano de 1998, y el primer equipo con el prefijo «I», y revolucionario, no sólo por su aspecto, sino también por ser el primer Mac en incluir puertos USB y eliminar los SCSI, ADB, y puertos serie. También fue el primer Mac que no tenía una unidad  para discos flexibles.




Mi iMac actual, una maravilla con un procesador Intel Core i5 o Core i7, Intel Iris, Nvidia GeForce 700 Series, tarjeta gráficas AMD Radeon de la serie M200 R9, y una pantalla de 21,52 LED-LCD.


 

Phil Schiller, vicepresidente mundial de marketing de productos de Apple presentando el iPhone 6 y el iPhone 6 Plus.

.Portada        .Inicio        .Escóbula       .Ilustraciones        .My cars & me        .Miniaturas        .Amarillos Viejos        .El Clan del Lobo        .Mac Museo


Disponible diciembre 
2021

ALGO MÁS QUE UNA colección





MI «MAC MUSEO» es en realidad el resultado de dos cosas: disponer de espacio, y suerte, pues no nació de la voluntad premeditada de tener una colección de ordenadores Macintosh, sino más bien de la casualidad, al menos hasta finales de la década pasada, cuando yo era ya consciente de que tenía un original grupo de ordenadores personales que, encima, funcionaban todos perfectamente.


En el mundo actual nadie puede tener conciencia de lo que era tener un Macinctosh en los años 80 o incluso en los 90, pues hasta la aparición del iMac en 1998, los propietarios de un Mac, despreciados por los «peceros», que usaban todos PC, con procesadores de Intel, y mayoritariamente MS-DOS y luego Windows, eran en su mayor parte incapaces de hacer las maravillas que se podían hacer con las máquinas de Apple, que en España estaban casi restringidas al mundo del diseño y la impresión, en total es posible que nunca superasen el 5% del total de los equipos existentes en nuestro país.


En realidad el rechazo a los «maqueros» estaba en realidad motivado por la insana envidia :) ... algo muy español, pero en un país donde la práctica totalidad del software en uso en los ordenadores personales en esos tiempos estaba pirateado, sufrían la infección de todo tipo de virus, y sus fallos eran constantes, por ser muchas de las máquinas «clónicas», de una calidad ínfima, era lo esperado. Además, que decir si se comparaban con algo como el Performa 6320 (foto de la izquierda) que llevaba teclado ergonómico, sintonizador de TV, mando a distancia e incluso puertos para conexión de Video (AV), algo inimaginable para un PC de la época.


Los propietarios de Mac éramos casi una secta, y de hecho de eso se nos acusaba, pero para mí, que llegué a los Macintosh en 1989, me parecieron algo extraordinario. Al igual que ahora yo hacía dos cosas básicamente: escribir y dibujar, y conocer los ordenadores de Apple lo cambió todo.


Con un Macintosh, a pesar de esas chorradas que se decían como que eran «incompatibles» o que no tenían apenas «juegos», descubrí que podía hacer cosas increíbles, fuera del alcance de los «peceros», y eso aún siendo, como soy,  de letras. Vi que era capaz de hacer cosas extraordinarias, y en 1994 había nacido ya mi primer programa para la gestión automatizada de despachos de abogados, «IurisVision 1.0», presentado en los Cursos de Verano de la UCM de Madrid en El Escorial ese verano., lo que me aseguró años después el módulo de «Iurismática» en el Master de Informática y Derecho de la UCM, donde impartí clases durante una década.


Por supuesto, los Mac no estaban solos, y en los años que van desde 1991 hasta hoy mismo, he ido acumulando periféricos, desde disqueteras a grabadoras de CD/DVD o impresoras, y todo tipo de artilugios complementarios, como la fascinante y en su momento revolucionaria cámara Apple QuickTake 150 (a la izquierda), una de las primeras digitales del mundo, una maravilla que en 1994 era una máquina casi de Ciencia Ficción.


Lo  mismo ocurre con los teléfonos (tengo tres iPhone de series diferentes), el objeto que puso de moda a Apple en el mundo, y con el software, pero desgraciadamente no con los portátiles, pues habitualmente los vendía cuando compraba uno nuevo, y razón por la cual es lo único que se podría echar de menos en mi colección, formada hoy por una veintena de máquinas, algunas realmente originales y muy difíciles de encontrar.




 

Tomando notas con mi super bolígrafo y con mi MacBook Air, en el Taller del Pintor, primera sede de «La Escóbula de la Brújula», Madrid, 2013.