EL COMBATE DEL RÍO MULUYA

España versus Estados Unidos

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El 3 de marzo de 1943, se produjo un grave incidente que pudo haber tenido funestas consecuencias, cuando el Heinkel 112B-2 con número 5-66, de la 1ª Escuadrilla del Grupo 27 de caza con base en Tauima-Nador, pilotado por el teniente Miguel Entrena Klett, derribó un P-38 Lighting de los Estados Unidos sobre los cielos de Marruecos . 

En todo conflicto de amplia extensión es normal que se produzcan incidentes entre las naciones implicadas y las neutrales o no beligerantes. En la II Guerra Mundial, por razones obvias, este tipo de incidentes fueron muchos e implicaron principalmente a fuerzas aeronavales de los países en guerra con aviones de España, Portugal, Suiza y Suecia, así como con buques de varias de las naciones citadas y otras de América del Sur.

En muchos de estos casos, los incidentes terminaron en serios enfrentamientos que en ocasiones supusieron la pérdida de vidas humanas, pero si una nación deseaba ser respetada y ver garantizada su neutralidad, era preciso que respondiese con la fuerza a movimientos sobre su espacio aéreo o sus aguas jurisdiccionales, aun corriendo el riesgo de verse implicada en el conflicto.

Sin llegar a ese nivel, el combate aéreo del río Muluya fue un grave incidente. Por otra parte, ha sido muy discutido, si bien en contra de lo que en ocasiones se ha dicho, el incidente podía haber tenido consecuencias más serias si, en los días posteriores, los cazas españoles hubiesen respondido a las claras demostraciones de fuerza de los norteamericanos, algo que no hicieron. No obstante, a partir de ese momento los incidentes fueron ya menos importantes, si bien hubo varios aviones aliados internados en España por haber aterrizado en nuestro territorio.

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Un avión poco conocido
Heinkel 112B en vuelo pilotado por el teniente Miguel Entrena Klett que poco después abatiría al P-38 Lighting del US Army Air Force. En esta ocasión se trata del caza con número 5-65.

UN DUELO OLVIDADO

CUANDO el 8 de noviembre de 1942 comenzó el desembarco aliado en el norte de Africa con la denominada "Operación Torch " (Antorcha), más de cien mil soldados angloamericanos, con el apoyo de 160 buques de guerra, desembarcaron en el Protectorado francés de Marruecos y en Argelia. Las fuerzas aéreas estaban organizadas en dos grandes comandos aéreos: el Eastern Air Command de la RAF y el Western Air Command de la USAAF, cuyo 3.º Grupo de Reconocimiento, estaba mandado por el coronel Elliot Roosevelt, hijo del presidente de Estados Unidos.

Nada más conocerse la noticia, los aeródromos militares de Larache, Tánger, Ceuta, Tetuán, Axdir (Alhucemas) y Nador (Melilla) de la Zona Aérea de Marruecos, fueron puestos en estado de alerta máxima, a pesar de la carta personal del presidente Roosevelt al general Franco en términos nada agresivos y muy cordiales, en la que garantizaba que las operaciones militares de los aliados en el Norte de África, no iban encaminadas de ningún modo contra los territorios españoles.

Sin embargo, los pilotos aliados en seguida descubrieron el formidable atajo que suponía el sobrevuelo del espacio aéreo del protectorado español, lo que aprovecharon de manera creciente, más aún, cuando se intensificaron los combates en Túnez con las fuerzas italo-alemanas. Las autoridades españolas protestaron de forma incesante ante el mando angloamericano que, en realidad, le dio poca importancia a las quejas.

Como era previsible, los incidentes fueron constantes, y tal vez el más grave se produjo el mismo día del desembarco en el Norte de África, el 8 de noviembre, cuando una formación de aviones de transporte Douglas C47 Skytrain fueron interceptados por cazas españoles cuando lanzaban paracaidistas en las llanuras de Estutel, cerca de Melilla.  La situación de haberse producido un combate podría haber sido gravísima, pues los cazas habrían provocado una verdadera carnicería si hubiesen abatido algún avión, lo que hubiera sido bastante sencillo.

Diseñado por los hermanos Walter y Siegfried Günter y producido por la compañía Heinkel Flugzeugwerke AG. Fue uno de los cuatro diseños presentados para competir por un contrato de un avión de caza para la Luftwaffe en 1933; competición que finalmente fue conseguida por el Messerschmitt Bf 109. Aunque no fue el aparato elegido sirvió con eficacia, además de en España, en las fuerzas aéreas de naciones del Eje como Hungría y Rumanía.

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En las semanas siguientes los Heinkel HE-112, del Grupo 27 con base en Nador tuvieron algunos incidentes que no eran sino una continuación de los que ya se habían producido en los años anteriores con los Dewoitine D-520 de la aviación naval francesa, con base en Port Lyautey (Marruecos)  y con los Supermarine Spitfre V de Gibraltar, a uno de los cuales le llegó a estallar un cañón al abrir fuego. Pero ninguno de estos choques llegó a tener la gravedad del sucedido el 3 de marzo de 1943.

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El galgo saltando
Emblema de cola del Grupo 27 de caza con base en Nador.

LA HORA DE LA VERDAD

ESE DÍA POR LA MAÑANA el jefe del Grupo 27 supo que una formación de once aviones Lockheed P-38, procedentes de Argelia, se dirigía hacia el espacio aéreo del Marruecos español y autorizó al teniente Miguel Entrena Klett para interceptarlos con su He-112 B con base en Nador. Entrena, que había sido profesor en la Escuela de Caza de Morón, despegó a eso de las 11:00 AM y con la máxima rapidez posible tomo altura, hasta alcanzar los 2.300 metros, situación en la que esperó a que se acercase la formación norteamericana.

El aeródromo de Nador empleaba un sistema de defensa y alerta pasiva formado por una red de alerta y escucha situada a lo largo de la costa del Mediterráneo que empleaba comunicaciones telegráficas y de radio para dar la alarma en caso de localizar intruso en los cielos del protectorado español y avisar al aeródromo, donde siempre estaba listo un avión, que el motor “en caliente” estaba preparado para un despegue inmediato de urgencia.

Al parecer se elegía normalmente a uno de los ocho Heinkel HE-1 12 de la 1ª Escuadrilla, avión un poco más rápido que los venerables biplanos Fiat G-50 Freccia que componían la 2ª Escuadrilla del Grupo 27. Las aeronaves norteamericanas volaban en formación de “pescadilla” y una vez que pasaron por debajo del Heinkel, Entrena realizó un viraje para tener el sol de espalda “como decía García Morato”, el mejor piloto de caza de la Guerra Civil y a continuación lanzarse sobre la formación disparando todas sus armas contra uno de los aviones.

Tras los disparos, Entrena pudo ver como uno de los motores del P-38 al que había atacado comenzaba a despedir aceite y humo. Situándose a su lado, el piloto español hizo señas al norteamericano para que saltase en paracaídas, pero éste se negó y siguió volando, hasta que unos kilómetros más adelante se vio obligado a tomar tierra junto al río Muluya, frontera natural entre Argelia y Marruecos, con un solo tren de aterrizaje, pero sin llegar a estrellarse. Al día siguiente técnicos de las fuerzas aéreas de EE.UU verificaron varios impactos de bala en el fuselaje del Lighting.

En total desde que el He-112 despegó hasta que volvió a la base habían pasado sólo 15 minutos, pero el incidente podía haber sido muy grave.  Al día siguiente, el 4 de marzo, el gobierno español dio instrucciones precisas a sus cazas de no responder a ninguna provocación de los aliados, por lo que, en consecuencia, no hubo ningún movimiento cuando ese mismo día cazas norteamericanos en varias formaciones y de manera claramente desafiante, sobrevolaron agresivamente el campo de aviación de Nador.

En las jornadas siguientes, la diplomacia española le fue quitando importancia al asunto que, al final, quedó en un simple e incómodo incidente. Respecto al autor del derribo, el teniente provisional Miguel Entrena Klett por Orden de 31 de marzo de 1943 (BOA n.º 40) había pasado a formar parte de la Escala de Complemento del Ejército del Aire, en el Arma de Aviación, continuando sus servicios en la misma hasta la edad de retiro con el grado de teniente coronel. Durante muchos años perteneció al Escuadrón de Experimentación del INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial).

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Un piloto experimentado
Entrena había ingresado en la Escuela Elemental de El Copero del Ejército del Aire en 1939, llegando a ser profesor de la Escuela de Caza en 1941 con sólo 135 horas de vuelo y en el Escuadrón Experimental de Vuelo de Torrejón fue piloto de pruebas. En el ámbito civil fue piloto de la línea Spantax, donde sumó 14 000 horas de vuelo en aviones comerciales.
Falleció en Madrid el 19 de febrero de 1999, a los 81 años. 

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Un duelo famoso
Debido a la intervención en el combate de un Heinkel 112, algo inusual, el combate del Río Muluya es muy conocido entre los aficionados a las "rarezas" aeronáuticas. Aquí la interpretación de RS Models para su modelo a escala 1/72.

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Clasicismo alemán

La principal fuente de inspiración para el He 112 fue un diseño anterior, el Heinkel He 70 Blitz (relámpago), un avión de uso postal, o sea civil, lo que se tradujo en que a pesar de ser diseñado como un caza, mantuvo algunos elementos de la idea en la que los hermanos Ghunter se habían inspirado.

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Un diseño amigable e innovador

En vez de la palanca habitual el P-38 disponía de un volante para el pilotaje lo que lo hacía muy original. Al concentrar el armamento en el morro del avión a diferencia de otros aviones de los Estados Unidos, que poseían el armamento dispuesto en sus alas, el "Lightning" era mucho más preciso

CONCLUSIONES

EL GOBIERNO ESPAÑOL no deseaba bajo ningún concepto un conflicto con los aliados y menos aún en 1943, cuando las cosas se le estaban empezando a poner feas para Alemania. La clara renuncia a proteger el espacio aéreo español en las semanas y días siguientes al derribo del P-38, pues los americano s volaron a su antojo sobre las bases y aeródromos españoles de la zona de Melilla, demuestra con claridad que no había una voluntad de lucha por parte de nuestras autoridades y que la actitud de desafío de los aviadores de las bases españolas, se debía a su propia capacidad y decisión y a la de sus comandantes, pero en modo alguno a directrices del alto mando. Dicho de otra manera, Entrena hizo lo que pensaba era su deber (y lo era), pero actuó de forma individua, razón por la cual este tipo de situaciones, fueron tan escasas.

Los angloamericanos prepararon planes a lo largo de la guerra para la ocupación de las Canarias (algo relativamente sencillo) y antes de la Operación Torch, también contra el protectorado español de Marruecos. Calcularon cinco semanas de lucha y más de tres divisiones para poder ocuparlo, estimación bastante razonable. Las tropas españolas en la zona estaban bien entrenadas y eran muy experimentadas y la zona, árida y montañosa, se adaptaba bien a los escasos medios del ejército español, que sin embargo no tenía capacidad para combatir en llanuras abiertas, pues apenas contaba con transportes mecanizados y sus fuerzas acorazadas eran patéticas (se trataba de restos de la Guerra Civil). Sin embargo, la fuerza aérea habría sido barrida del cielo en horas, aún contando con apoyo de la península, algo poco probable, pues nadie entre los aliados creía que Franco se hubiese enfrentado en un conflicto a gran escala y preveían una campaña al estilo de las de Siria y Líbano de 1941 o a lo sumo, como la de Madagascar de 1942, en la que la lucha con las tropas francesas de Vichy fue siempre limitada, pues nunca llevó a la guerra abierta con el régimen de Petain.

En cualquier caso, no deja de ser curioso que los dos derribos de aeronaves realizados por España —sin contar los de la Escuadrilla Azul en Rusia— hayan sido sobre norteamericanos, el P-38 de Entrena y el primero de muestra historia, un globo cautivo derribado por la artillería española en la batalla de la Colina de San Juan, en Cuba, en 1898.

Madrid, mayo de 2022.

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La ilustración de la portada de este artículo es propiedad de Carlos Alonso (http://carlosalonsoaviationart.com).

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(c) Carlos Canales Torres 1997-2022.
Publicado en 1997 en «Experimenta».
Revisado en 2003 en los «Boletines de Experimenta».

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